Pregnalin Favorece el desarrollo visual y cerebral del feto
  Pregnalin previene la anemia y la descalcificación de la madre
  Pregnalin cubre los requerimientos nutricionales de la madre durante el embarazo y la lactancia
  Exclusiva formula nutracèutica científicamente desarrollada para cubrir los requerimientos nutricionales de la mujer desde el momento en que planifica su embarazo hasta la lactancia.
  Favorece el desarrollo visual y cerebral del feto
  Pregnalin tiene efectos positivos sobre la maduración sensorial y el neurodesarrollo.
  Pregnalin disminuye el riesgo de desarrollar hipertensión asociada al embarazo.
  Pregnalin promueve el desarrollo del tejido nervioso del feto en el tercer trimestre.
  Provee los niveles recomendados de nutrientes que son particularmente importantes durante la lactancia incluyendo la vitamina B6, el ácido fólico y el zinc.
  Aporta la ingesta recomendada de calcio y vitamina D para auxiliar a la formación de huesos en el bebé mientras que protege las reservas de nutrientes en la madre.
  Está fortificado con beta-caroteno para ayudar a satisfacer las necesidades incrementadas de vitamina A y mejorar potencialmente al sistema inmune del cuerpo.
  Ayuda a satisfacer la ingesta diaria de otras vitaminas y minerales.

PREGNALIN, NUTRICION Y EMBARAZO
El objetivo de una alimentación adecuada durante el embarazo es suministrar los nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales) y la energía necesaria para el normal desarrollo del feto y la placenta, además de cubrir las necesidades de la propia madre. Una buena alimentación también previene alumbramientos prematuros y problemas de bajo peso al nacer, o infecciones. Durante la gestación es normal que la mujer aumente su peso de 9 a 12 kilos. Durante el primer trimestre, el aumento será de 1,5 a 1,8 kilos, unos 3,5 kilos suplementarios en el segundo y el resto en el tercero (unos 0,4 kilos por semana). Es esencial que la mujer embarazada lleve a cabo una dieta sana, variada y equilibrada que garantice el aporte de la cantidad adecuada de todos los nutrientes y de la energía necesaria para cubrir sus necesidades y para que el feto y la placenta se puedan desarrollar normalmente. La carencia de uno o varios de los nutrientes de estos grupos puede originar consecuencias graves en el desarrollo del nuevo ser. En tal caso se recomienda la suplementación nutricional para evitar problemas en el desarrollo intelectual, visual, óseo y sicomotor, etc. Grasas: la mujer embarazada sufre un aumento de peso en forma de reserva grasa que podrá utilizar en la producción de leche durante la lactancia. Es necesario el aporte diario de ácidos grasos esenciales de las grasas vegetales (girasol, oliva, maíz, soja…), porque participan en el desarrollo de las membranas cerebrales del embrión.
DESARROLLO CEREBRAL
El consumo de gangliosidos y ácidos grasos omega-3 durante el embarazo y la lactancia es fundamental para el desarrollo neurológico y el crecimiento del recién nacido. Los gangliosidos son un grupo de glicoesfingolípidos (fosfolípidos indispensables para el desarrollo neuronal y la transmisión del impulso nervioso) con capacidad para favorecer el desarrollo cerebral y la transmisión del impulso nervioso dando lugar a niños con mayor desarrollo cognitivo y nervioso Los gangliosidos desempeñan un papel importante en la formación de membranas biológicas. Algunos de los glucoesfingolípidos se encuentran en la superficie de los glóbulos rojos de la sangre y el resto de células actuando como antígenos y constituyendo los grupos sanguíneos. Los esfingolípidos tienen importancia biológica por el papel de señalización celular que desempeñan. El equilibrio es importante para el control de la muerte y la supervivencia de la célula. La baja concentración de gangliosidos se relaciona con bajo desarrollo de las estructuras cerebrales del feto, déficit neuronal y menor capacidad de transmisión de los impulsos nerviosos.

ACIDOS GRASOS OMEGA 3
Durante el embarazo y la lactancia es fundamental el consumo de ácidos grasos omega 3 para el desarrollo neurológico y el crecimiento del recién nacido. Los omega-3 reducen hasta 2,6 veces el riesgo de hipertensión asociada al embarazo, mejoran las funciones posturales, motoras y sociales de los bebés prematuros y tienen un efecto positivo en el desarrollo mental del recién nacido de bajo peso. la deficiencia de ácidos grasos esenciales condiciona una alta mortalidad perinatal y puede provocar serias alteraciones en humanos tales como, alteraciones del crecimiento, cambios en el comportamiento y en el aprendizaje y disminución de la agudeza visual. En algunos estudios se han relacionado las bajas concentraciones de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga con una gestación más corta y menores perímetros cefálicos en recién nacidos”, Los ácidos grasos poliinsaturados, como los omega-3, desempeñan funciones muy importantes en la gestación, lactancia y la infancia, ya que son constituyentes de los fosfolípidos de las membranas celulares y forman parte de las estructuras neurales. Las necesidades de estos ácidos grasos se incrementan durante estos periodos puesto que son fases de crecimiento y desarrollo del tejido celular. En consecuencia, las necesidades de ácidos grasos esenciales de la mujer embarazada y del feto, así como de los niños lactantes, son muy elevadas. Especialmente durante el tercer trimestre de gestación donde los requerimientos fetales son muy altos debido al crecimiento del tejido nervioso y al desarrollo y diferenciación de las neuronas.
FUNCIONES DE LAS PROTEÍNAS
Las proteínas son nutrientes, que junto con los hidratos de carbono y las grasas, completan el grupo de los macro nutrientes. Todos ellos aportan energía. Es importante tener en cuenta que la principal función de las proteínas no es energética sino estructural, es decir, contribuyen a la formación, desarrollo y renovación de todos los órganos y sistemas del organismo, y además desempeñan un gran número de funciones en las células de todos los seres vivos. Las proteínas forman parte de los músculos, tendones, piel y uñas. Además participan en la asimilación de diferentes nutrientes y en el transporte de oxígeno, grasas y hormonas. Las proteínas son también elementos que definen la identidad de cada persona, ya que son la base del ADN, y desempeñan un importante papel en el sistema inmunitario.

NECESIDADES DE PROTEINAS
El embarazo y la gestación son situaciones fisiológicas que presentan un aumento de las necesidades nutricionales, incluidas las de proteínas. Esto se debe principalmente a que las proteínas van a aportar los aminoácidos necesarios para el desarrollo del feto y de la placenta, así como para el aumento del tamaño del útero, de los pechos y del volumen de sangre. En el caso del embarazo, los requerimientos proteicos aumentan especialmente durante la segunda mitad del mismo, periodo en el que es necesario que la mujer embarazada consuma 6 gramos extras de proteína al día. Durante la lactancia los requerimientos nutricionales de la madre también se ven incrementados y concretamente en el caso de las proteínas, durante los seis primeros meses de lactancia, las necesidades aumentan en 15 gramos extras al día, mientras que a partir del sexto mes de lactancia, estas necesidades disminuyen hasta los 12 gramos de proteína diarios. Hidratos de carbono: proporcionan la energía en forma de glucosa, necesaria para ser utilizada por el feto y los tejidos placentarios aumentados, sobre todo en el tercer trimestre. De ahí la importancia de evitar que transcurran muchas horas sin ingerir alimento (entre 4 y 6 tomas a lo largo del día) con el fin de mantener estables los niveles de glucosa en sangre. CALCIO (Ca): El calcio es esencial para la formación de los huesos y la sustancia dental; participa en la excitabilidad nerviosa y muscular y resulta indispensable para la coagulación sanguínea. Así mismo, se encarga de activar determinados procesos metabólicos. La vitamina D y la lactosa favorecen la absorción del calcio que, en cambio es inhibida por el consumo excesivo de grasas y la ingesta simultanea de oxalatos y fitatos. La hormona secretada por las glándulas paratiroides controla tanto la absorción como la incorporación del calcio en los huesos. Durante el embarazo y el periodo de lactancia es necesario un mayor aporte de este mineral. La carencia del calcio ocasiona raquitismo durante la fase de crecimiento y fragilidad ósea en los adultos. La deficiencia del calcio también ocasiona un aumento de la excitabilidad del sistema nervioso y de los músculos (tetania). CINC (Zn): El cinc participa en el metabolismo de las proteínas y de los hidratos de carbono. Además, también resulta esencial para estabilizar la membrana celular y el almacenamiento de insulina. La carencia de cinc produce enanismo, una mala cicatrización de las heridas y una perdida progresiva de los sentidos del sabor y el olfato. FLÚOR (F): El flúor aumenta la estabilidad de huesos y dientes, reforzando la resistencia de la sustancia dental. Así mismo, el flúor inhibe las bacterias que se encuentran en la boca y fermentan los restos de azúcar formando el denominado sarro. Por esta razón, se utiliza en la prevención de la caries. También proporciona una protección frente a la anemia durante el embarazo, ya que mejora la absorción del hierro en el intestino. FÓSFORO (P): Al igual que el calcio, el fósforo es parte integrante de los huesos. Además, desempeña un papel clave en el metabolismo, en especial en el proceso de obtención y transformación de la energía. La vitamina D y la hormona de las glándulas paratiroides favorecen la absorción de fósforo por el intestino. Durante el embarazo y el periodo de lactancia es necesario un mayor aporte de fósforo. La carencia de fósforo produce debilitamiento muscular, dolores óseos, y asociada a un déficit de vitamina D puede producir raquitismo. MAGNESIO (Mg): El magnesio participa en la formación de huesos y dientes, activa diversos procesos del metabolismo de los hidratos de carbono y de las proteínas y desempeña un papel importante en la excitabilidad muscular y nerviosa. La absorción del magnesio por el intestino se ve inhibida en presencia de calcio, fósforo, grasas, proteínas y alcohol, así como también debido a una carencia de vitamina B1 y vitamina B6. La carencia de este mineral se manifiesta en forma de pérdida de peso, temblores musculares, pulso irregular, convulsiones y obnubilación. POTASIO (K): El potasio regula el metabolismo hídrico del organismo, evitando la deshidratación de las células. Así mismo, el potasio es esencial para la actividad nerviosa y muscular y activa el metabolismo de las proteínas y de los hidratos de carbono. La carencia de potasio se pone de manifiesto a través de lesiones del músculo cardiaco, atrofia muscular, descenso de la tensión arterial, falta de apetito e irregularidades en el pulso. ÁCIDO FOLICO (Vitamina B9): Es esencial para la multiplicación y división celular. El ácido fólico previene las malformaciones congénitas de cierre del tubo neural en el feto, por lo que se recomienda una suplementación con esta vitamina en la mujer embarazada. Estos defectos congénitos afectan al cerebro y la médula espinal, y los más comunes son la espina bífida (la columna vertebral del feto no se cierra completamente durante el primer mes de embarazo y suele haber un daño neurológico con parálisis en las piernas) y la anencefalia (ausencia de una gran parte del cerebro y del cráneo).
¿QUE ES LA ANEMIA?
La anemia se caracteriza por una disminución en la concentración de hemoglobina o en la capacidad de transportar oxígeno en la sangre. La hemoglobina es la molécula que transporta el oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo. La deficiencia de hemoglobina se puede deber a una disminución del número de eritrocitos, también llamados glóbulos rojos o hematíes, por volumen de sangre o a una reducción del contenido de hemoglobina del interior de los mismos. Los glóbulos rojos viven aproximadamente unos 100 días, y es en la médula ósea donde se están constantemente produciendo nuevos. Para ello, la médula necesita ciertos nutrientes como hierro, ácido fólico, vitamina B12 y proteínas entre otros. Los principales síntomas en pacientes con anemia son: cansancio, fatiga, debilidad, irritabilidad, palidez, anorexia o falta de apetito, nauseas, diarrea, úlceras bucales y pérdida de cabello, etc.

¿QUE ES LA ANEMIA FERROPENICA?
La causa principal en el desarrollo y aparición de anemia ferropénica es el descenso de los depósitos de hierro orgánicos, provocando paralelamente una reducción del número de hematíes o glóbulos rojos. El organismo humano contiene unos 4 g de hierro de los cuales la mayor parte (unos 2,5 g) se hallan unidos a una proteína (transferrina) formando la hemoglobina. Por tanto, el hierro es imprescindible para la formación de la hemoglobina. En el hígado, el bazo y la médula ósea se almacena en forma de ferritina que constituye la reserva de hierro en el organismo. Diariamente, una persona adulta pierde alrededor de 1 mg de hierro a través de piel, mucosas, heces y orina. La mujer fértil tiene mayores pérdidas a través de la menstruación. Durante el embarazo existe un grado de anemia causado por un aumento de la demanda de hierro por parte del feto acompañado de un incremento del volumen de sangre circulante. En los adultos la causa más frecuente suele ser la pérdida crónica de sangre o la disminución en la absorción de este mineral por enfermedades que afecten al duodeno -parte del intestino próxima al estómago donde se produce la absorción de hierro- (úlceras, enfermedad inflamatoria intestinal, hemorroides, etc.). Los niños, a menudo presentan este tipo de anemia durante los periodos de desarrollo y crecimiento rápidos por un aumento de las necesidades debido al constante crecimiento de los tejidos. HIERRO (Fe): El hierro interviene en el transporte del oxígeno en la sangre (aproximadamente un 70% del hierro presente en el organismo se encuentra en pigmento sanguíneo). El hierro también resulta necesario para la síntesis de diferentes sustancias que participan en un gran número de funciones vitales del organismo. La absorción del hierro tiene lugar principalmente en el intestino. Ésta se ve favorecida en presencia de la vitamina C. Las necesidades de hierro aumentan durante el embarazo y el periodo de lactancia. Las personas con mayor riesgo de presentar un déficit de hierro son los lactantes, los niños y jóvenes y las mujeres durante el periodo menstrual y el embarazo.

¿POR QUÉ SON TAN ELEVADAS LAS NECESIDADES DE HIERRO?
El hierro es un mineral cuyas necesidades aumentan debido al mayor volumen de sangre, a la síntesis de tejidos fetales y placentarios y a la formación en el feto de reservas de dicho mineral que serán utilizadas durante la lactancia. Las mujeres que no disponen de unas reservas de hierro importantes antes del inicio de la gestación tendrán que recurrir a un suplemento, siempre bajo indicación médica. El déficit de hierro se asocia a anemia ferropénica en el bebé durante la infancia y después del parto en la madre.
VITAMINA C: Es indispensable para los procesos de oxido reducción que permiten al organismo la absorción del hierro.

VITAMINA B12: Interviene en la división celular junto con el ácido fólico (vitamina B9). La vitamina B12 es necesaria para el normal funcionamiento del sistema nervioso. Recientes estudios relacionan su carencia con un aumento del riesgo de tener un hijo con espina bífida.
VITAMINA A: Está implicada en procesos de división celular, crecimiento, mejoramiento de la respuesta inmune y otras funciones orgánicas.
Yodo: Es necesario para el correcto desarrollo del sistema nervioso del feto. Durante el embarazo, aumentan las necesidades del yodo que están relacionadas con un correcto crecimiento y desarrollo intelectual del niño. Durante la lactancia, el yodo presente en la leche materna es utilizado por el niño para sintetizar sus propias hormonas tiroideas, por tanto, se recomienda mantener la suplementación durante este periodo.